Hay días en que el cansancio no es físico, sino de adentro. La Rhodiola rosea es la aliada para esos momentos — una raíz adaptógena que crece en las regiones más frías del hemisferio norte, desde Siberia hasta Escandinavia y Alaska, donde aprendió a resistir condiciones extremas para que vos no tengas que hacerlo solo.
Conocida como "raíz de oro", ha sido usada durante siglos — por los vikingos para sostener la resistencia, por los chamanes siberianos para combatir la fatiga — y hoy es una de las plantas adaptógenas más estudiadas del mundo. Sus compuestos activos, rosavinas y salidrósidos, favorecen el equilibrio emocional, acompañan el rendimiento cognitivo y ayudan a sostener la energía en períodos de alta exigencia, sin actuar como estimulante.
Nuestro proceso de extracción Trabajamos con doble extracción en el extractor de hongos Figmay — al vacío y con temperatura regulada — en dos fases complementarias:
En alcohol, para liberar y concentrar los compuestos no solubles en agua como las rosavinas y antioxidantes lipofílicos, claves para su acción adaptógena y sobre el sistema nervioso. En agua, para obtener los salidrósidos y fitoquímicos solubles que contribuyen al equilibrio emocional y la vitalidad celular.
La combinación de ambas fases asegura un extracto completo y sinérgico, con el espectro total de fitoquímicos en su máxima biodisponibilidad. Contiene entre 25 y 30% de alcohol natural, lo que garantiza su estabilidad sin necesidad de refrigeración.
100% de origen vegetal. Apto para veganos y celíacos. Sin aditivos.
Cómo tomarlo: 20 a 30 gotas, 2 veces al día, diluidas en agua, mate, café u otra bebida de tu preferencia. Se recomienda acompañar con líquidos templados — dejando unos minutos para que se evapore el alcohol — para favorecer la absorción de los compuestos activos.
Conservación: Guardar en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa.